El hombre no sólo se cree el eje de la creación sino que además actúa como si fuera dueño de todo. De ahí la obsesión por marcar cuanto le rodea; de esta manera está proclamando que aquello ya tiene dueño y que los demás deben respetarlo.
Esta realidad se pretende enmascarar dándole a las marcas y escudos unos orígenes menos prosaicos; hoy todos los escudos pretenden y quieren tener sus orígenes en gestas heróicas. Y se han creado formas, colores, reglas, y hasta un léxico que es casi ininteligible para la mayoría de los mortales.
Sólo
los iniciados son capaces de reconocer el origen o nacionalidad de un blasón,
y según su forma saber si el que lo ostenta desciende de franceses
o de españoles, y si se ganó en una batalla o fue concedido por
los servicios prestados al rey en otros campos; o si es clérigo o dama.
Si el escudo va rematado por una celada, éste mirará hacia la
izquierda. Sólo la del emperador mira hacia el frente, y las celadas
o cascos que están giradas hacia la derecha están diciendo que
el escudo pertencce a un bastardo (es el caso de Don Juan de Austria).
La Edad Media fue la época dorada de la Heraldica. Franco Caldini, en un artículo de la revista "La Aventura de la Historia" (nº 2, página 41) asegura que "entre los siglos XIII y XIV se desató en Europa una arrolladora pasión por la heráldica. No sólo se discutieron las reglas para la formación de las "armas" heráldicas (es decir, el conjunto de figuras y colores que integran el escudo), sino que se llegó a imaginar que todos, comenzando por Adán, habían poseído un escudo de armas. Y es precisamente en estos siglos cuando nacen las asociaciones gremiales. Cada asociación tiene un santo patrono al que invocar, un color para el estandarte y un símbolo para marcar las pertenencias de la corporación.
Si
en heráldica los colores, perdón, los esmaltes son pocos y los
metales sólo dos - oro y plata -, las asociaciones gremiales religiosas
usan para marcar su patrimonio los colores litúrgicos: blanco, rojo,
verde, morado... Antes del Concilio Vaticano II, también era color litúrgico
el negro. En la actualidad el color morado suple en las ceremonias fúnebres
al color negro. El color celeste sólo tienen el privilegio de usarlo,
en la festividad de la Inmaculada Concepción y su octava, España
y Perú, y los ornamentos de color rosa sólo se usan dos veces
al año: el segundo domingo de Adviento, el domingo de "Gaudete", y el
segundo de Cuaresma, domingo de "Laetare". Por su poco uso, en muchas iglesias
no existen ornamentos de estos colores y esta es la causa de tenerlos un tanto
olvidados a veces.
Los símbolos que usan las primeras cofradías también son pocos, y los pocos que hay son muy simples y fáciles de "leer" y de memorizar. En cuanto a la silueta del blasón o escudo casi siempre está ovalado o redondo pues así son los escudos de los eclesiásticos (en estos siglos el "alto clero" casi está constituido por los segundones de las grandes familias, y así el escudo de muchos obispos, arzobispos o cardenales no será ovalado; y sólo por estar timbrado por un capelo - con seis borlas para los obispos, diez para los arzobispos y quince para los cardenales - sabemos que aquellas "armas" pertenecen a un eclesiástico.
Si
echamos una mirada a las cofradías de nuestra ciudad y la de las ciudades
de nuestros alrededores, observaremos que de todas las hermandades que
tienen por titular una imagen con la cruz a cuestas, la más antigua de
cada ciudad tiene un escudo de silueta redonda y, sobre fondo morado, la Cruz
de Jerusalén. Si el titular es un Cristo yacente, el Santo Entierro,
la figura del escudo siempre es una cruz con dos escaleras apoyadas en sus brazos.
Y en cada ciudad hay una cofradía cuyo escudo es un óvalo con
una cruz desnuda o arbórea y los colores serán verde y negro;
y sobre un círculo morado, un corazón atravesado por siete espadas
o cuchillos. Siempre ostentan estos escudos las hermandades más natiguas
de cada ciudad. También hay excepciones tan originales como fáciles
de identificar y de recordar como la "Barca con Tres Cruces" de la Hermandad
del Cristo de la Expiración. Como resumen podemos decir, sin temor a
equivocarnos, que todas las hermandades que procesionaban antes de la supresión
de Carlos III (1771) tienen un escudo en cuyo campo sólo haybuna figura
o acaso dos elementos entrelazados
o superpuestos. Y conviene recordar que cuando estas hermandades se reorganizan
- jurídicamente
son
nuevas fundaciones - es a finales del siglo XIX o principios del XX. En la mayoría
de los casos se estrena casi todo y entre las novedades está lo que hoy
llamaríamos "dar una nueva imagen" renovando o actualizando el "logotipo", o
sea adaptando el escudo a los nuevos tiempos. Y como siempre se mira hacia Sevilla.
Allí están los Monspensier ayudando a las hermandades y fomentando
turísticamente, junto con el Ayuntamiento, la Semana Santa. Y las cofradías
sevillanas, en el último tercio del siglo XIX, colocan al lado de su
escudo el blasón de sus protectores, y todo lo timbran con una corona
real y se acuerdan de aquellos pontífices que un día les concedieron
éste o aquél privilegio y entonces colocan tiaras y... En
verdad, por fortuna, casi siempre se respeta el antiguo escudo, y sólamente
se le añaden "cosas" que en realidad son pequeñeces como lo veremos
en los escudos de las hermandades que son fundadas a mediados de este siglo.
En estos años, los años cuarenta y cincuenta, en Jerez está
en pleno auge el "sevillanismo", el que "todo es de Martínez Montañés",
el que "el primer mayordomo de mi hermandad fue hasta Poncio Pilatos", el que...
Para algunos las figuras de los escudos son "dibujitos" y para otros... Dejan
hacer, pues así ellos tendrán las manos libres para dar rienda
suelta a sus megalomanías.
Ya
se ha dicho que en el año 1771 quedaron suprimidas todas las cofradías.
Hoy de aquellas hermandades suprimidas, siguen haciendo Estación de Penitencia:
La Coronación de Espinas, las Angustias, el Desconsuelo,.el Prendimiento,
la Vera-Cruz, el Mayor Dolor, Jesús Nazareno, el Cristo, la Soledad y
el Santo Entierro (la Piedad). Todas éstas fueron reorganizadas en los
últimos años del siglo XIX. En otra ocasión veremos si
son hermandades reorganizadas o con el código canónico en la mano
son nuevas fundaciones.
En el año 1929, vuelve a procesionar la Hermandad del Santo Crucifijo. Más tarde, acomienzos de los años cuarenta, hacen estación de Penitencia tres cofradías más; pretenden ser continuación de hermandades suprimidas, aunque tienen nuevos titulares. Y son: la Hermandad de las Tres Caídas, la de la Oración en el Huerto y la de las Cinco Llagas.
Las hermandades restantes son fundaciones modernas y veremos que cuanto más modernas más complicados son sus escudos.
Dado que este artículo no está hecho para una revista especializada en heráldica, se ha evitado, en lo posible, el léxico propio de esta rama de la Historia. En heráldica, el lado diestro o siniestro siempre es el del escudo, y por lo tanto es el lado contrario al del espectador. Para evitar "despistes" se usan los términos: primer cuartel o segundo óvalo, entendiendo que somos occidentales y contamos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.
A continuación se muestran los escudos de las cofradías jerezanos. Haciendo clic en el escudo correspondiente se accede a una descripción del mismo.